Naming: La importancia de elegir un buen nombre.

¿Qué nombre escojo?, ¿el nombre que quiero ya existe?, ¿gustará a los clientes? 

El proceso de naming es uno de los más complicados aunque también de los más divertidos, por lo que hay que darle la importancia que merece. Un nombre tiene que ser memorable, fácil de pronunciar, registrable… y no siempre es fácil dar con aquello que buscas.

El objetivo al final es la creación de un nombre de marca, objeto o servicio, para que los usuarios o clientes potenciales te reconozcan.

A la hora de buscar un nombre o hacer un desarrollo de naming se ha de tratar que el nombre que buscamos sea original, exclusivo, único y que se diferencie de los competidores. También se ha de intentar que sea corto para que resulte más fácil de memorizar.

 

El nombre que buscamos no debe plantear problemas o ser ofensivo en otros países y culturas y cuanto más agradable sea, más sonoridad tenga y más fácil de pronunciar, mejor. Hay nombres en otros idiomas, que quizá no sean tan fáciles de recordar o pronunciar, debes tener en cuenta a quién te diriges y si sabrá leerte tu target.

Mediante el naming a veces lo que buscamos es reforzar el nombre de una marca con palabras que representen los valores o la misión de la empresa, que el nombre nos explique qué es o a qué se dedica la empresa, qué es lo que hace un producto y para qué sirve, etc. pero al final existen tantos nombres como empresas y productos, y puedes optar por infinidad de alternativas… nombres descriptivos, evocativos, abstractos, patronímicos, toponímicos, apócopes, síncopes, onomatopéyicos, símbólicos, alegóricos, que se construyen por asociación linguística, con acrónimos, con la ayuda de prefijos, sufijos, etc.

¿Problemas  para  ponerle  nombre  a  tu  marca? Si  es  así, estos son algunos consejos para que tu proceso de naming termine en éxito:

  • Define los atributos, valores y experiencias que identifiquen a tu marca para que se reflejen en el nombre.
  • Ten claro el target al que está dirigida la marca.
  • ¡Ojo! La escritura, pronunciación e interpretación del nombre varían de acuerdo al tipo de usuario que lo ve.
  • El nombre que escojas debe ser claro, sencillo, memorable, que no dé lugar a interpretaciones erróneas.
  • Crea primero el nombre antes que la identidad visual corporativa, ésta depende del nombre final, no sólo de la identidad de la marca.
  • Selecciona un nombre que sea entendible y adaptable en el extranjero, tanto en pronunciación como en escritura si tienes idea de externalizar.

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